Carta de D. José Antonio Román Leal

La historia de Pollos Román no se entendería sin mi abuela Isabel García Leal.
Ella fue quien, en la década de los años cuarenta, comenzó todo este camino, yendo a vender huevos andando hasta Cáceres. Con muy poco, pero con una enorme voluntad de trabajo, sembró lo que hoy es nuestra empresa.

En la década de los cincuenta, mi padre, Gonzalo Román García, junto con mis tíos, dio un paso decisivo construyendo un matadero avícola que, para la época, fue toda una apuesta de futuro. Estaba registrado con el número 598, uno de los primeros de España, en un momento en el que el sector empezaba a desarrollarse con fuerza.
Por entonces trabajábamos con criadores de la zona, todos extremeños, y comenzamos con el primer vehículo de la empresa, un motocarro, con el que se recogían los pollos en los distintos pueblos.

Se construyeron granjas propias, con seis naves de engorde de pollos y a gallinas ponedoras. En la nave central se instaló una incubadora donde se criaban los pollitos de un día que llegaban en tren, en cajas de cartón, y que había que recoger en la estación de Arroyo-Malpartida.

Extremadura siempre nos puso a prueba. Las altas temperaturas del verano dificultaban la conversión del pienso en carne, y tanto el frío del invierno como el calor del verano afectaban también a la puesta de huevos.  Fue entonces cuando se decidió transformar el matadero en un almacén frigorífico y destinar la parte superior a oficinas, orientando la empresa hacia la distribución y el despiece, una evolución natural para seguir siendo competitivos.

De la misma forma, tampoco la entendería esta historia sin mis hermanos, Martín, Gonzalo, Juan e Isabel y mi cuñado José.

En el año 2003 dimos otro gran paso con el traslado al polígono industrial Las Arenas, adquiriendo una nave de aproximadamente 1.500 metros cuadrados. Con apenas 24 años asumí la dirección de la empresa, en lo que supuso el primer relevo generacional.
Se construyeron cámaras frigoríficas, muelles de carga y descarga, oficinas, servicios, dependencias veterinarias y sistemas de control de mercancías. A la vez, fueron creciendo las rutas y la flota de vehículos, extendiéndonos por Cáceres y por muchas localidades del entorno.

También apostamos pronto por la tecnología, desarrollando una aplicación de auto venta en dispositivos móviles con impresoras portátiles, lo que permitió ganar agilidad en el reparto, automatizar la gestión administrativa y mejorar el control de las rutas, algo muy innovador para su momento.

Como tantas empresas, atravesamos años difíciles durante la crisis económica de 2008 a 2010, pero logramos resistir, mantener la actividad y sentar las bases de lo que vendría después.

En noviembre de 2020 comenzó una nueva etapa tras un profundo análisis económico y financiero. En aquel momento contábamos con unos 15 trabajadores y una facturación cercana a los dos millones de euros. Apostamos decididamente por la profesionalización, la automatización de procesos, la mejora de costes y la calidad, y se produjo el segundo relevo generacional, asumiendo la dirección mi hijo, Carlos Román Polo.

Desde entonces, el crecimiento ha sido extraordinario. Primero nos extendimos por toda la provincia de Cáceres, después por Extremadura y más tarde por otras comunidades autónomas. Ampliamos también nuestra actividad industrial con el despiece de porcino, diversificando la empresa.

En 2023 superamos los seis millones de euros de facturación y entramos en el régimen del Sistema Inmediato de Información del IVA, propio de empresas de mayor dimensión.
Hoy estamos presentes en cinco comunidades autónomas, Extremadura, Madrid, Castilla y Leona, Castilla-La Mancha y Andalucía. Cerramos 2025 con más de 70 empleos directos y una facturación superior a los 15 millones de euros.

Pero más allá de las cifras, lo que más orgullo me produce es haber mantenido el espíritu con el que empezó todo: trabajo, esfuerzo, adaptación y compromiso con nuestra tierra.
Pollos Román ha crecido sin perder sus raíces extremeñas hasta lo que hoy día es Román S.L, generando empleo, apostando por la innovación y demostrando que desde Extremadura se pueden construir proyectos sólidos y con proyección nacional.

Esta empresa es el resultado de varias generaciones que nunca se rindieron, de muchas personas que han trabajado y trabajan cada día con dedicación, y de una familia que siempre creyó en el valor del esfuerzo.

Gracias a todos los que habéis sido y sois parte de esta historia.